¿Por qué deberías conocer a tu cliente ideal?

 

Esta es una pregunta que suele hacerme la gente con la que trabajo cuestiones sobre copywriting. 

Siempre les pongo un ejemplo: si tengo una crema para embarazadas para prevenir las estrías en la piel, me dirigiré con todos mis esfuerzos a ese público, a ese cliente potencial. De esta forma investigaré este sector que me interesa porque se han convertido en mi tipo de cliente ideal.

Es una cuestión que suelo trabajar en consultoría con el objetivo de definir y ayudar a negocios que necesitan tener claro a quién se dirigen y cómo empezar a hacerlo.

Los mensajes de nuestra marca deben ser coherentes y adaptados al perfil del cliente ideal que tenemos en mente.

Es importante utilizar el mismo tono en nuestro negocio físico y online. Por ejemplo: si hablo de usted a mis clientes deberé hacerlo en todas mis publicaciones para mantener una coherencia.

Cuanto más conozcas a tu cliente ideal más pistas tendrás de los ajustes que puedes hacer a tus servicios o productos.

 

¿Cómo puedes identificarlo?

El primer paso es investigar a tus clientes, si los tienes.

Por ejemplo: si  tengo una agencia de comunicación y tengo varios clientes debo ver el perfil de cada uno de ellos.

Si me dirijo a pymes o pequeñas empresas y por encima de ellos destaca un señor de mediana edad, con una pequeña empresa que necesita que le resuelvan todas las cuestiones relacionadas de un departamento de marketing y que quiere una persona de confianza en todos esos aspectos, ese podría ser mi cliente ideal.

En este caso, podría redactar una ficha con todos sus datos: que le gusta, cómo trabajamos juntos, que tipos de servicios de mi agencia le interesan, como pasa su tiempo libre…

Recopilaré la máxima información posible sobre él para que crear mensajes dirigidos a ese perfil de cliente.

Si todavía no tengo una cartera consolidada, debo hacer una labor de investigación. ¿Cómo puedo empezar?

Buscaré a través de las redes sociales, diarios, medios de comunicación, webs y blogs de tu sector, la competencia…

En definitiva, buscar los perfiles que se adaptan al tipo de producto o servicio que vamos a poner en marcha.

Cuando vayamos analizando estos datos, podemos crear nuestra ficha de cliente con los siguiente apartados:

  1. Nombre y apellidos.
  2. Aficiones.
  3. Hábitos de consumo.
  4. Gustos personales.
  5. Estado civil.
  6. Profesión.
  7. Habilidades.
  8. Necesidades…

Esta es una muestra de las cuestiones que puedes incluir en esa ficha, pero puedes añadir toda la información que quieras. Cuantos más datos tengamos, más nos aproximaremos a su perfil.

¿Qué beneficios obtendrás si trabajas con él? 

Estos son los más destacados:

-Conseguirás crear el contenido de valor que más le interese.

-Adaptarás y enfocarás tu lenguaje a este tipo de cliente.

-Tu mensaje de marketing será más claro y tu cliente ideal lo entenderá de manera más sencilla y directa.

-Tendrás mayor facilidad a la hora de escoger las palabras clave que debes utilizar para crear tus textos.

-Te podrás posicionar en el sector ofreciendo mejores soluciones para este tipo de clientes.

-Conseguirás clientes fieles y contentos con tu trabajo.

¿Conoces ya a tu cliente ideal?¿Está trabajando con él? Si no es así te recomiendo coger lápiz y papel y empezar a crear esa imagen que tienes en mente. 

Espero que me cuentes tu experiencia y poder ayudarte 😉

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